Un ensayo sobre el papel de nuestro país con respecto al cambio climático
La tierra se está calentando, y todas las naciones alrededor del mundo están sufriendo los efectos de este calentamiento ya que hace que el planeta cambie constantemente de forma impredecible y afecte a las personas que lo habitamos. Esto no es algo nuevo, ya que, según la National Aero
nautic and Space Administration (NASA), los primeros efectos del cambio climático se empezaron a gestar entre los años 1760 y 1840 cuando sucedió la Revolución Industrial, época en la que se generaron los primeros gases de efecto invernadero. Los científicos afirman, además, que el cambio climático no es algo que sucede de un día para otro, y que en su mayoría estos cambios son atribuidos a variaciones muy pequeñas en la órbita de la tierra, que alteran la cantidad de energía solar que recibe el planeta. Lo que más puede preocupar de esto, es que como seres humanos somos incapaces de percibir el daño que hemos hecho a la tierra, hasta que los efectos son claramente visibles y afectan nuestra vida diaria, sobre todo a través de eventos climáticos extremos o prolongados que poco a poco dañan la superficie que tanto necesitamos para subsistir. Colombia no es ajeno a estos acontecimientos, y, al ocupar uno de los primeros puestos en biodiversidad a nivel mundial y encontrarse en una geolocalización estratégica, se convierte en un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, situación bastante preocupante si se tiene en cuenta que muchos de sus habitantes no saben cómo actuar frente a esta problemática o no son conscientes de que sus acciones del día a día pueden ayudar a dañar esta riqueza con la que contamos y afectar gravemente la subsistencia de nuestra especie.
En esta época en la que, los estudios de la situación digital de Colombia muestran que entre el 50% y 70% de la población mayor de 18 años pasa varias horas al día en Facebook, Instagram y tik tok, se
observa que muchos creadores de contenido hablan de este tema ya que está de “moda” a nivel mundial. Así, muchas personas de cierta forma “intuyen” que los eventos de clima extremo ocurren por este “ente” del que todos hablan, sin embargo, pocos conocen realmente otros efectos visibles que ocurren alrededor del mundo como lo son la reducción del suelo marino ártico, la acidificación de los océanos o la cubierta de nieve reducida. Esto no es visible desde una silla en el Starbucks, desde una caminadora en el “gym”, desde la silla del cine o desde la piscina de pelotas del Mc Donald´s…. ¿No? Quienes, a pesar de no estar todo el día en las redes sociales porque ni siquiera tienen internet o un teléfono móvil, si pueden identificar los efectos del cambio climático a pesar de ni siquiera saber de qué se trata eso “tan sonado”, son las personas que se levantan a las 4 am en el campo y encuentran que el río al que solían ir a pescar para alimentar a su familia y encontrar una fuente de sustento, ahora está seco, y este es sólo uno de los muchísimos ejemplos que se podrían mencionar ahora. Lo que claramente nos muestran estas realidades contrastadas es que definitivamente el cambio climático no es un problema científico aislado, es un problema social recurrente que necesita ser identificado, comprendido y tratado de inmediato a nivel local, en las comunidades, en los barrios, en la televisión que se consume día a día y sí, también en las redes sociales, encontrando así la forma de llegar a la mayor cantidad de personas posible para que con sus pequeñas acciones diarias ayuden a reducir cualquier tipo de efecto negativo sobre el planeta.
Muchas acciones se han desencadenado en los últimos años a nivel global, las grandes potencias mundiales actúan frente al cambio climático generado por el calentamiento global, se asignan presupuestos impresionantes y se generan acuerdos importantísimos en pro de educar a la población y contrarrestar los efectos que este cambio genera, pero, ¿está Colombia preparada realmente para el cambio climático?. “Un estudio llamado “Día de la Tierra 2022: Actitudes globales ante el cambio climático” que publicó la consultora internacional IPSOS, muestra la medición realizada en 31 países a través de su plataforma online Global Advisor a más de 23.000 personas entre el 18 de febrero y el 4 de marzo de 2022. El informe muestra una preocupación en relación con el cambio climático, del 48 % en promedio, en la población mundial. Por su parte, Colombia es el país con mayor preocupación en relación con el cambio climático con un 71 %, seguido de Chile (69 %), Italia (69 %), México (68 %) y Argentina (63 %), lo que demuestra que la preocupación es mayor en los países de América Latina. Por el contrario, Gran Bretaña (34 %) se encuentra entre los cinco últimos países que no piensan tanto en el cambio climático, solo superados por Japón (34 %), Países Bajos (31 %), Rusia (29 %) y China (28 %). La percepción de preocupación con relación a la visión que se tiene sobre los impactos del cambio climático en los países extranjeros aumenta en promedio un 70%. Italia y Corea del Sur son los que tienen un mayor porcentaje (79%), seguido de Colombia, Malasia y España (77%)”. (RCNRadio,2022). Si bien es cierto que existe una gran preocupación en el país por el tema del calentamiento global o cambio climático, esta preocupación no basta si no se toman medidas al respecto, es por esto que, ante esta problemática, Colombia ha desarrollado una política nacional de cambio climático (PNCC), por lo que es necesario desarrollar un plan que dirija a la nación a un objetivo en común. El objetivo principal de esta política es, “incorporar la gestión del cambio climático en las decisiones públicas y privadas para avanzar en una senda de desarrollo resiliente al clima y baja en carbono, que reduzca los riesgos del cambio climático y permita aprovechar las oportunidades que el cambio climático genera. La aspiración para el largo plazo, y a la que contribuye este objetivo general, es lograr que el país sea carbono neutral”. (MinAmbiente, 2022). Parece ser que Colombia se encuentra altamente comprometido para combatir el cambio climático, las personas, empresas y entes gubernamentales entienden que se deben generar cambios en la forma de llevar a cabo las diferentes operaciones que afectan el medio ambiente. Se puede percibir que, el país no es ajeno a este fenómeno cuando vemos que realiza acciones específicas para generar un compromiso con el cambio, por ejemplo en el año 2016 Colombia, junto a 173 países, firma el acuerdo del objetivo número 13 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el cual se enfoca en controlar el aumento de la temperatura mundial en por lo menos 2 C; o cuando vemos que cada día nacen nuevas ideas de negocios que van de la mano de la sostenibilidad, pues hoy en día, según el ministerio de ambiente, existen en Colombia alrededor de 3017 negocios verdes verificados. Colombia se encuentra tan comprometido con la reducción del cambio climático que en el año 2016 se aprueba el decreto del Sistema Nacional de Cambio Climático, SISCLIMA (Decreto 298 de 2016). “El SISCLIMA está conformado por las entidades estatales, privadas y sin ánimo de lucro, de políticas, normas, procesos, recursos, planes, estrategias, instrumentos, mecanismos para coordinar y articular las acciones y medidas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) y que a su vez nos ayudará a adaptarnos al cambio climático”. (MinAmbiente, s.f). A Partir de las anteriores medidas y compromisos por los que ha optado Colombia para combatir el calentamiento global, nacen otros instrumentos que sirven de apoyo para lograr los objetivos como, la formulación de planes Integrales de Gestión del Cambio Climático Territoriales y Sectoriales, e instrumentos económicos como el impuesto al carbono y su mecanismos de carbono neutralidad, entre otros. Con base en lo anterior, hoy en día Colombia se encuentra más que preparado para enfrentar el cambio climático, la gestión que ha venido desarrollando el gobierno es muy importante para la creación e implementación de las normas en el país, ya que, si bien es cierto que, por parte de las personas y de las empresas existe preocupación por este tema, sin normas el cambio no se generaría. Los países deben contar con medidas que no solo incentiven al cambio, pero que de cierta forma obliguen a generarlo. Esto por supuesto debe ir de la mano de la educación, no se puede pretender alcanzar un objetivo el cual las personas no saben ni el cómo ni el por que. Aunque, como se ha mencionado anteriormente, existe una gran labor por parte del gobierno, el compromiso por combatir el calentamiento global debe empezar desde casa y desde las instituciones educativas, Colombia debe fortalecer el sistema de educación implementando asignaturas específicas en donde los estudiantes se eduquen desde el concepto más sencillo hasta las acciones a llevar a cabo para combatir este fenómeno. Así, más allá de cumplir una ley, se generará una cultura ambiental la cual se verá reflejada en las acciones de las generaciones futuras, y así como realmente se podrá cumplir con la normativa y generar los cambios; pues, las personas ya no estarán obligadas, si no que será parte de su ser actuar en pro del medio ambiente. La cultura ambiental está basada en valores, los cuales se ven reflejados en el comportamiento de los individuos frente al medio ambiente, dicha cultura se transmite de generación en generación y es, sin lugar a dudas, la clave para ver cambios positivos frente al problema climático que se está viviendo en el mundo. Entonces, si Colombia ya tiene las políticas, ¿cómo está el país en cuanto a cultura ambiental ?. Según el ministro de ambiente y desarrollo sostenible, “se está preparando al país desde la cultura y la conciencia ambiental para los próximos años, lo que se quiere es vincular a las comunidades a las estrategias y planes del gobierno, acercar la entidad a los territorios y promover la educación ambiental y la accesibilidad a los temas relacionados para que todos los colombianos comprendan la importancia de cuidar los recursos naturales y el planeta” (MinAmbiente, 2021). Dicho lo anterior, se puede decir que Colombia va por buen camino, se están implementando políticas y se pretende crear una cultura referente a este tema; pero, para que se pueda afirmar que Colombia es un país con cultura ambiental falta camino por recorrer, pues hoy en día todavía existen muchos interrogantes por la falta de información, que hace que las acciones que se generan sean muy limitadas sobretodo por falta de decisión política, ya que estas decisiones tendrán efectos sociales muy grandes en el futuro; de cierta manera existe temor por adoptar una cultura ambiental teniendo en cuenta, entre otras cosas, que Colombia es el segundo país, después de brasil en donde más asesinan a líderes ambientales. Defender el medio ambiente en Colombia es muy peligroso, el país reúne gran parte de los factores que se han identificado como de riesgo para defender la tierra: dependencia de proyectos extractivistas, vulnerabilidad de las comunidades étnicas, deforestación, impunidad, un Acuerdo de Paz no implementado y falta de efectividad de las instituciones del Estado. ( El espectador, 2021).
nautic and Space Administration (NASA), los primeros efectos del cambio climático se empezaron a gestar entre los años 1760 y 1840 cuando sucedió la Revolución Industrial, época en la que se generaron los primeros gases de efecto invernadero. Los científicos afirman, además, que el cambio climático no es algo que sucede de un día para otro, y que en su mayoría estos cambios son atribuidos a variaciones muy pequeñas en la órbita de la tierra, que alteran la cantidad de energía solar que recibe el planeta. Lo que más puede preocupar de esto, es que como seres humanos somos incapaces de percibir el daño que hemos hecho a la tierra, hasta que los efectos son claramente visibles y afectan nuestra vida diaria, sobre todo a través de eventos climáticos extremos o prolongados que poco a poco dañan la superficie que tanto necesitamos para subsistir. Colombia no es ajeno a estos acontecimientos, y, al ocupar uno de los primeros puestos en biodiversidad a nivel mundial y encontrarse en una geolocalización estratégica, se convierte en un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, situación bastante preocupante si se tiene en cuenta que muchos de sus habitantes no saben cómo actuar frente a esta problemática o no son conscientes de que sus acciones del día a día pueden ayudar a dañar esta riqueza con la que contamos y afectar gravemente la subsistencia de nuestra especie.
En esta época en la que, los estudios de la situación digital de Colombia muestran que entre el 50% y 70% de la población mayor de 18 años pasa varias horas al día en Facebook, Instagram y tik tok, se
observa que muchos creadores de contenido hablan de este tema ya que está de “moda” a nivel mundial. Así, muchas personas de cierta forma “intuyen” que los eventos de clima extremo ocurren por este “ente” del que todos hablan, sin embargo, pocos conocen realmente otros efectos visibles que ocurren alrededor del mundo como lo son la reducción del suelo marino ártico, la acidificación de los océanos o la cubierta de nieve reducida. Esto no es visible desde una silla en el Starbucks, desde una caminadora en el “gym”, desde la silla del cine o desde la piscina de pelotas del Mc Donald´s…. ¿No? Quienes, a pesar de no estar todo el día en las redes sociales porque ni siquiera tienen internet o un teléfono móvil, si pueden identificar los efectos del cambio climático a pesar de ni siquiera saber de qué se trata eso “tan sonado”, son las personas que se levantan a las 4 am en el campo y encuentran que el río al que solían ir a pescar para alimentar a su familia y encontrar una fuente de sustento, ahora está seco, y este es sólo uno de los muchísimos ejemplos que se podrían mencionar ahora. Lo que claramente nos muestran estas realidades contrastadas es que definitivamente el cambio climático no es un problema científico aislado, es un problema social recurrente que necesita ser identificado, comprendido y tratado de inmediato a nivel local, en las comunidades, en los barrios, en la televisión que se consume día a día y sí, también en las redes sociales, encontrando así la forma de llegar a la mayor cantidad de personas posible para que con sus pequeñas acciones diarias ayuden a reducir cualquier tipo de efecto negativo sobre el planeta.
Muchas acciones se han desencadenado en los últimos años a nivel global, las grandes potencias mundiales actúan frente al cambio climático generado por el calentamiento global, se asignan presupuestos impresionantes y se generan acuerdos importantísimos en pro de educar a la población y contrarrestar los efectos que este cambio genera, pero, ¿está Colombia preparada realmente para el cambio climático?. “Un estudio llamado “Día de la Tierra 2022: Actitudes globales ante el cambio climático” que publicó la consultora internacional IPSOS, muestra la medición realizada en 31 países a través de su plataforma online Global Advisor a más de 23.000 personas entre el 18 de febrero y el 4 de marzo de 2022. El informe muestra una preocupación en relación con el cambio climático, del 48 % en promedio, en la población mundial. Por su parte, Colombia es el país con mayor preocupación en relación con el cambio climático con un 71 %, seguido de Chile (69 %), Italia (69 %), México (68 %) y Argentina (63 %), lo que demuestra que la preocupación es mayor en los países de América Latina. Por el contrario, Gran Bretaña (34 %) se encuentra entre los cinco últimos países que no piensan tanto en el cambio climático, solo superados por Japón (34 %), Países Bajos (31 %), Rusia (29 %) y China (28 %). La percepción de preocupación con relación a la visión que se tiene sobre los impactos del cambio climático en los países extranjeros aumenta en promedio un 70%. Italia y Corea del Sur son los que tienen un mayor porcentaje (79%), seguido de Colombia, Malasia y España (77%)”. (RCNRadio,2022). Si bien es cierto que existe una gran preocupación en el país por el tema del calentamiento global o cambio climático, esta preocupación no basta si no se toman medidas al respecto, es por esto que, ante esta problemática, Colombia ha desarrollado una política nacional de cambio climático (PNCC), por lo que es necesario desarrollar un plan que dirija a la nación a un objetivo en común. El objetivo principal de esta política es, “incorporar la gestión del cambio climático en las decisiones públicas y privadas para avanzar en una senda de desarrollo resiliente al clima y baja en carbono, que reduzca los riesgos del cambio climático y permita aprovechar las oportunidades que el cambio climático genera. La aspiración para el largo plazo, y a la que contribuye este objetivo general, es lograr que el país sea carbono neutral”. (MinAmbiente, 2022). Parece ser que Colombia se encuentra altamente comprometido para combatir el cambio climático, las personas, empresas y entes gubernamentales entienden que se deben generar cambios en la forma de llevar a cabo las diferentes operaciones que afectan el medio ambiente. Se puede percibir que, el país no es ajeno a este fenómeno cuando vemos que realiza acciones específicas para generar un compromiso con el cambio, por ejemplo en el año 2016 Colombia, junto a 173 países, firma el acuerdo del objetivo número 13 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el cual se enfoca en controlar el aumento de la temperatura mundial en por lo menos 2 C; o cuando vemos que cada día nacen nuevas ideas de negocios que van de la mano de la sostenibilidad, pues hoy en día, según el ministerio de ambiente, existen en Colombia alrededor de 3017 negocios verdes verificados. Colombia se encuentra tan comprometido con la reducción del cambio climático que en el año 2016 se aprueba el decreto del Sistema Nacional de Cambio Climático, SISCLIMA (Decreto 298 de 2016). “El SISCLIMA está conformado por las entidades estatales, privadas y sin ánimo de lucro, de políticas, normas, procesos, recursos, planes, estrategias, instrumentos, mecanismos para coordinar y articular las acciones y medidas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) y que a su vez nos ayudará a adaptarnos al cambio climático”. (MinAmbiente, s.f). A Partir de las anteriores medidas y compromisos por los que ha optado Colombia para combatir el calentamiento global, nacen otros instrumentos que sirven de apoyo para lograr los objetivos como, la formulación de planes Integrales de Gestión del Cambio Climático Territoriales y Sectoriales, e instrumentos económicos como el impuesto al carbono y su mecanismos de carbono neutralidad, entre otros. Con base en lo anterior, hoy en día Colombia se encuentra más que preparado para enfrentar el cambio climático, la gestión que ha venido desarrollando el gobierno es muy importante para la creación e implementación de las normas en el país, ya que, si bien es cierto que, por parte de las personas y de las empresas existe preocupación por este tema, sin normas el cambio no se generaría. Los países deben contar con medidas que no solo incentiven al cambio, pero que de cierta forma obliguen a generarlo. Esto por supuesto debe ir de la mano de la educación, no se puede pretender alcanzar un objetivo el cual las personas no saben ni el cómo ni el por que. Aunque, como se ha mencionado anteriormente, existe una gran labor por parte del gobierno, el compromiso por combatir el calentamiento global debe empezar desde casa y desde las instituciones educativas, Colombia debe fortalecer el sistema de educación implementando asignaturas específicas en donde los estudiantes se eduquen desde el concepto más sencillo hasta las acciones a llevar a cabo para combatir este fenómeno. Así, más allá de cumplir una ley, se generará una cultura ambiental la cual se verá reflejada en las acciones de las generaciones futuras, y así como realmente se podrá cumplir con la normativa y generar los cambios; pues, las personas ya no estarán obligadas, si no que será parte de su ser actuar en pro del medio ambiente. La cultura ambiental está basada en valores, los cuales se ven reflejados en el comportamiento de los individuos frente al medio ambiente, dicha cultura se transmite de generación en generación y es, sin lugar a dudas, la clave para ver cambios positivos frente al problema climático que se está viviendo en el mundo. Entonces, si Colombia ya tiene las políticas, ¿cómo está el país en cuanto a cultura ambiental ?. Según el ministro de ambiente y desarrollo sostenible, “se está preparando al país desde la cultura y la conciencia ambiental para los próximos años, lo que se quiere es vincular a las comunidades a las estrategias y planes del gobierno, acercar la entidad a los territorios y promover la educación ambiental y la accesibilidad a los temas relacionados para que todos los colombianos comprendan la importancia de cuidar los recursos naturales y el planeta” (MinAmbiente, 2021). Dicho lo anterior, se puede decir que Colombia va por buen camino, se están implementando políticas y se pretende crear una cultura referente a este tema; pero, para que se pueda afirmar que Colombia es un país con cultura ambiental falta camino por recorrer, pues hoy en día todavía existen muchos interrogantes por la falta de información, que hace que las acciones que se generan sean muy limitadas sobretodo por falta de decisión política, ya que estas decisiones tendrán efectos sociales muy grandes en el futuro; de cierta manera existe temor por adoptar una cultura ambiental teniendo en cuenta, entre otras cosas, que Colombia es el segundo país, después de brasil en donde más asesinan a líderes ambientales. Defender el medio ambiente en Colombia es muy peligroso, el país reúne gran parte de los factores que se han identificado como de riesgo para defender la tierra: dependencia de proyectos extractivistas, vulnerabilidad de las comunidades étnicas, deforestación, impunidad, un Acuerdo de Paz no implementado y falta de efectividad de las instituciones del Estado. ( El espectador, 2021).



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